domingo, 18 de julio de 2010

Manejo del Estres

I. ¿Qué es el estrés?
La palabra “estrés” se usa generalmente para referirse a las presiones y tensiones que experimentamos a diario en nuestras vidas. El estrés es la reacción física y psicológica de nuestro organismo cuando se enfrenta con situaciones abrumadoras.

II. ¿Cuáles son las fuentes de estrés?
Existen diferentes situaciones que producen el estrés. Estas situaciones abrumadoras pueden estar ligadas a lo que está ocurriendo en nuestra realidad externa (en el mundo a nuestro alrededor), lo que está sucediendo en nuestra realidad interna (en nuestra mente) y lo que está pasando en nuestro organismo/cuerpo.

• Sucesos en nuestra realidad externa (en nuestro mundo):
Tales como problemas económicos, desacuerdos o conflictos con otras personas, demasiados quehaceres, mucho trabajo, etc. 

• Sucesos en nuestra realidad interna (en nuestra mente):
Tales como pensamientos negativos/dañinos, recuerdos dolorosos, pesadillas, preocupaciones, emociones negativas tales como culpabilidad, tristeza, frustración, ansiedad, etc.

• Cambios en nuestra condición física u organismo (en nuestro cuerpo): A veces ocurren cambios en nuestro organismo que nos causan estrés. Por ejemplo, una enfermedad, dolores de cabeza, una gripe fuerte, malestares comunes del embarazo, dolores del parto, demasiado cansancio, etc.

III. ¿Cómo nos afecta el estrés?
Debido a que cada persona es diferente, el estrés nos afecta de distinta forma a cada una de nosotros. El estrés nos puede afectar:

• Físicamente (provocando cambios en nuestro organismo)
• Emocionalmente (alterando nuestro estado de ánimo y confianza)
• Nuestro comportamiento (afectando el tipo y el número de actividades que hacemos durante el día y contando con menos tiempo para hacer actividades agradables)
• Nuestros pensamientos (afectando los pensamientos que tenemos)
• Nuestras relaciones con otras personas (influyendo nuestras relaciones con nuestros familiares, amistades e hijos)

IV. ¿Cuáles son las señales que indican que estamos estresados?
• Cambios en Nuestro Cuerpo/Organismo: Nuestro cuerpo detecta el estrés mucho antes de que estemos conscientes de ello. Frecuentemente, cuando nos sentimos estresados, varios cambios, algunos más obvios que otros, ocurren en la manera en que funciona nuestro organismo.

He aquí algunos síntomas comunes del estrés:

o Los músculos se nos ponen tensos
o Dolores en el cuerpo y de cabeza
o Dolor en el cuello y hombros
o Problemas en conciliar el sueño
o Palpitaciones rápidas del corazón y respiración rápida
o Falta de aire
o Fatiga o cansancio
o Nerviosismo tal como manos temblorosas y sudorosas
o Falta o aumento de apetito
o Problemas digestivos
o Dolores en el pecho
o Náuseas y mareos
o Enfermedades, tal como la gripe: nos enfermamos más seguido ya que nuestras defensas están bajas (nuestro sistema inmunológico está débil)

• Cambios en Nuestro Estado de Ánimo/Emociones:
El estrés no solamente afecta nuestro organismo, sino que también influye en nuestro estado de ánimo, los pensamientos que tenemos y las actividades que hacemos.

Si nuestro estado de ánimo es regular (es decir tenemos un 5 en nuestro termómetro del estado de ánimo con escala del 1 al 9) y nos enfrentamos a una situación estresante, es muy probable que nuestro estado de ánimo baje, que hagamos menos actividades agradables y que tengamos más pensamientos dañinos/negativos.

Es normal que esto suceda, pero si continuamos sintiéndonos de esta manera por mucho tiempo o si experimentamos estos cambios en nuestro estado de ánimo muy seguido, puede que lleguen a desarrollarse problemas más serios tales como la depresión, ansiedad crónica u otros problemas psicológicos.

• Cambios en Nuestras Relaciones Con Otras Personas:
Nuestras relaciones con otros pueden ser afectadas por el nivel de estrés que experimentamos en nuestras vidas. Cuando estamos estresados, nos irritamos y enojamos fácilmente con las personas a nuestro alrededor.

Si nos sentimos tristes o estamos siempre de malhumor, es más probable que nos alejemos de los demás y que tengamos contactos negativos, lo cual puede causar desacuerdos y fricciones en nuestras relaciones.

V. ¿Qué podemos hacer para reducir el estrés en nuestras vidas?
El estrés es parte de nuestras vidas, es inevitable experimentarlo de vez en cuando debido a todas las obligaciones tenemos y sucesos inesperados que nos ocurren. Aunque no podemos eliminar por completo el estrés de nuestras vidas, sí podemos aprender a reducir la cantidad de éste que experimentamos.

Estos son algunos pasos que podemos seguir para disminuir el estrés:

1. Reconocer las señales que indican que estamos estresados:
Este primer paso al principio puede resultar difícil, pero es importante notar los cambios que las situaciones estresantes provocan en nuestro organismo/cuerpo y estado de ánimo.
Por ejemplo: Aprendiendo a estar conscientes de la tensión en nuestros músculos.

Es importante darse cuenta de ello ya que nos ayudará a reconocer la situación que nos está afectando de una manera negativa

2. Tener un plan para combatir el estrés:
Planear de antemano lo que va a hacer para disminuir el estrés y el efecto que tiene en su vida.
Por ejemplo: Usando métodos de relajación, teniendo una red de apoyo cuando esté pasando por situaciones estresantes, descansando cuando esté agotado, teniendo una nutrición balanceada, haciendo ejercicio, planeando actividades agradables, aconsejándose a sí mismo cuando tenga pensamientos negativos, etc.

3. Poner en práctica dicho plan:
No es suficiente saber qué hacer para combatir el estrés, sino también hay que poner en práctica lo que uno ha planeado. Para relajarse, uno tiene que poner de su parte.
Recuerde que nos podemos beneficiar de los diferentes métodos de relajación siempre y cuando los pongamos en práctica, aunque sea por un corto tiempo.
Por ejemplo: Practicar los métodos de relajación cuando una situación estresante ocurra. Estudios han demostrado que uno puede recibir muchos beneficios de estos métodos cuando los practica 2 veces al día por lo menos durante 2 semanas seguidas.

4. Evaluar el método que realizó para combatir el estrés:
Luego de poner en práctica lo que ha planeado, es importante evaluar cómo se siente después de realizar el ejercicio y felicitarse a sí mismo cuando lo logra hacer. Si no se siente más relajado después del ejercicio de relajación, puede escoger otro método y volver a evaluarlo.
Por ejemplo: Marque qué nivel de estrés experimenta antes del ejercicio de relajación y luego después de este ejercicio, para así evaluar si disminuyó su nivel de estrés. Es importante anotar qué fue lo que la ayudó a relajarse y qué no le ayudó.

5. Reconocer de antemano las situaciones estresantes en nuestra vida cotidiana, para así estar listo para lidiar con ellas:
Al reconocer las situaciones estresantes en nuestras vidas, ya sea en nuestras relaciones con otras personas o en el trabajo, podremos (1) prevenir situaciones similares o (2) estar preparados para lidiar con sucesos que son inevitables.
Por ejemplo: Prestar atención a lo que está pasando en la relación con su pareja, con sus hijos, en su trabajo, en su familia, etc.

VI. ¿Qué es la relajación?
La relajación es un método que podemos utilizar para combatir el estrés, y así alcanzar un equilibrio saludable en nuestras vidas. El hacer los ejercicios de relajación le ayudará a sobrellevar las situaciones estresantes en el momento que suceden.

VII. ¿Cuáles son los beneficios que nos brinda la relajación?

• Disminuye la tensión muscular.
• Ayuda a conciliar el sueño.
• Ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo. Cuando nuestro cuerpo está relajado, nos sentimos tranquilos, lo cual hace más probable que tengamos un estado de ánimo regular o mejor que regular.
• Ayuda a organizar nuestros pensamientos. La relajación nos puede ayudar a despejar nuestra mente especialmente cuando no nos podemos concentrar debido a que estamos demasiado cansados o atareados. Una vez que estamos relajados nos resulta más fácil planificar cómo combatir el estrés y los pensamientos dañinos en una manera eficaz.
• Reduce la necesidad de usar bebidas alcohólicas, cigarrillos u otras drogas para lidiar con el estrés. Estudios científicos sugieren que muchos de los malos hábitos y vicios ocurren debido a no saber lidiar con una vida estresante. El abuso de estas sustancias dañinas aumenta nuestra probabilidad de padecer de problemas físicos, que a largo plazo pueden poner en peligro nuestras vidas.

VIII. ¿Cuál es la relación entre el estrés, nuestro estado de ánimo y la relajación?
El poner atención a nuestro estado de ánimo y nuestro nivel de estrés puede prevenir momentos angustiosos/desagradables en nuestras vidas. Todos pasamos por situaciones difíciles en nuestras vidas pero el estar preparados a lidiar con dichas situaciones puede evitar que suframos innecesariamente.

Si en una escala del 1 al 9, su día ha comenzado con un 5, es decir con un buen estado de ánimo pero a las 11 de la mañana tiene una discusión con su pareja, es más probable que su estado de ánimo cambie y baje. Si su día ha comenzado con un 4, es decir un estado de ánimo un poco bajo, y algo malo ocurre, es más probable que su estado de ánimo baje “hasta los suelos”.

Si su día ha comenzado como el ejemplo anterior, pero Ud. hace algo para levantar su ánimo (tal como un ejercicio de relajación) y después algo estresante ocurre, así baje su estado de ánimo, no llegará tan bajo como si hubiera comenzado con un mal estado de ánimo.

IX. ¿Cuáles son los diferentes tipos de relajación?
Los ejercicios de relajación son actividades agradables que reducen la ansiedad y la tensión. Si Ud. ya ha empezado a estar consciente de su nivel de estrés, y los efectos negativos que tiene en nuestras vidas, ahora puede reducirlo mediante los métodos de relajación que se presentan a continuación. Recuerde que algunos de estos métodos le ayudarán más que otros y aprenderá cuáles de estos métodos (o combinación de métodos) le ayude más en ciertas situaciones.

Pruébelos y elija el que más le guste:

1) Usar su respiración para relajarse
2) Usar la tensión muscular para relajarse
3) Usar imágenes visuales para relajarse

Pautas a seguir para que le sea más fácil relajarse:

1. Practicar, practicar y practicar:
Aprender a relajarse es lo mismo que aprender una nueva destreza se requiere práctica regular, paciencia y tiempo. Al hacerlo regularmente, se puede llegar más rápido a controlar la tensión corporal y experimentar un mayor grado de relajación.

2. La Meta: Relajarse sin hacer los ejercicios:
Una vez que adquiera la habilidad para relajarse, intente alcanzar este estado sin tener que realizar los ejercicios. Así podrá aplicarlo en su vida cotidiana sin tanto esfuerzo. Le sugerimos empezar con una simple actividad, por ejemplo, mientras esté leyendo el periódico. Luego inténtelo con situaciones más complejas, como por ejemplo, cuando esté apurado o este a punto de enojarse con alguien.

3. Los ejercicios de relajación se pueden practicar mientras esté activo:
La meta es alcanzar la misma sensación de relajación estando activo que la experimentada cuando su cuerpo estaba inmóvil. Recomendamos que primero practique los métodos de relajación cuando esté inactivo, y poco a poco aumente el nivel de actividad.

4. Mientras se prepara para relajarse:
- Elija un ambiente tranquilo y agradable, con pocas distracciones.
- Elija una hora del día en que haya menos probabilidad de ser interrumpido, y por lo menos una hora después de una comida. Por ejemplo, al despertarse y antes de irse a dormir.
- Escoja una posición cómoda.
- Intente no preocuparse acerca de si lo está haciendo bien o no. Si comienza a tener pensamientos que lo distraen, vuelva lentamente su mente al estado de relajación.

Usando Su Respiración En La Relajación

Pasos a seguir:


  • Siéntese tranquilamente.

  • Cierre sus ojos.

  • Relaje todos sus músculos de la forma más profunda y completa que sea posible.

  • Comience con algún extremo de su cuerpo (ya sea la cabeza o los pies) y centre su atención en cada músculo, relajando cada uno a la vez. Deje que todo el peso de su cuerpo descanse en la superficie en donde esta sentado.

  • Concéntrese en su respiración y respire de forma natural por la nariz. Cuando bote el aire, bote sus preocupaciones y diga una palabra breve que usted haya elegido para repetir (por ejemplo, la palabra “relájate” o “tranquilo”).

  • Continúe estos pasos por unos 10 minutos, al principio, hasta que se acostumbre a producir la sensación de relajación. Su meta es ser capaz de alcanzar esta sensación en un minuto o menos y cuando usted lo desee. De esta forma, usted mismo puede otorgarse un momento de relajación a cualquier hora del día.

Antes de abrir los ojos, recuerde de retener simultáneamente la sensación de relajación y estar alerta. Esto le será útil cuando vuelva a sus actividades cotidianas.

Usando La Tensión Muscular En La Relajación

Este método requiere que Ud. tense y relaje cada músculo del cuerpo. Haga lo siguiente con cada parte de su cuerpo durante dos veces seguidas: (1) tense o contraiga cada músculo y (2) mantenga la tensión por 5 segundos, luego (3) relaje el músculo por 20 segundos y fíjese en como se siente ahora. Es importante darse cuenta de la diferencia que existe entre la tensión y la relajación.

Hágalo con los siguientes músculos:


  • Manos. Apriete su mano derecha haciendo un puño. Hágalo dos veces y luego repita con su mano izquierda.

  • Antebrazos y manos. Con su brazo derecho y su muñeca descansando sobre el brazo de una silla, levante los dedos apuntando hacia arriba. Note la tensión que aparece en todo su brazo. Repita. Hágalo con su brazo y mano izquierda.

  • Bíceps. Apriete los músculos de su brazo e intente tocar su hombro derecho con el puño de la mano derecha. Repita. Luego haga lo mismo con el brazo izquierdo.

  • Hombros. Levante los hombros, como si fuera a tocar sus orejas con ellos. Repita.

  • Frente. Levante su frente y cejas lo más posible. Repita.

  • Cara. Arrugue su nariz, cierre los ojos y apriételos. Repita.

  • Labios. Junte los labios y presiónelos. Repita.

  • Lengua. Empuje su lengua hasta la parte de arriba de su boca. Repita.

  • Cuello. Presione su cabeza hacia el respaldo de la silla. Repita.

  • Pecho. Respire hondamente, hasta sentir que los músculos de su pecho se contraen.

Contenga la respiración y luego bote el aire lentamente. Siéntase relajado mientras el aire va saliendo de sus pulmones.


  • Estómago. Apriete el abdomen, como si fuera a recibir un golpe en el estómago. Repita.

  • Espalda. Forme un arco con su espalda, separándose del respaldo de la silla. Repita.

  • Piernas y muslos. Levante las piernas sobre la silla, sosteniéndolas firmes en el aire. Repita.

  • Pantorrillas. Apunte los dedos de sus pies hacia arriba, creando una tensión en la parte de atrás de sus piernas. Repita.

  • Pies. Mueva los dedos de sus pies como si estuviera metiéndolos en la arena. Sienta la tensión. Repita.

Cuando haya terminado estos ejercicios, fíjese en la sensación que experimenta. Permita que todo su cuerpo se mantenga relajado por un rato.

Imágenes Visuales Para Relajarse

(Usando Nuestra Imaginación)

Nuestra realidad interna (nuestra mente) puede ayudarnos a relajar nuestro cuerpo y despejar nuestra mente. El método llamado “imágenes guiadas” o “visualización” es una forma de transportarse con la ayuda de su imaginación a un mundo tranquilo y lleno de paz. Este método nos ayuda a distraernos de las preocupaciones y problemas en nuestras vidas. Use las siguientes imágenes en conjunto con los otros ejercicios de relajación mencionados anteriormente (respiración profunda y relajación muscular) para alcanzar un nivel de relajación más profundo.

Un Paisaje

Póngase cómodo ya sea en su asiento, recostado/echado en su cama, o en cualquier otro lugar donde quisiera hacer este ejercicio de relajación. Sería buena idea que alguien le lea este ejercicio o lo puede grabar.

Cierre sus ojos. Esto le ayudará a no distraerse con otras cosas a su alrededor.

Coloque su mano en su vientre y sienta como sube y baja lentamente cada vez que respira. Si desea puede decirse a sí mismo “hacia adentro” mientras el aire entra por la nariz, y “hacia afuera” cuando exhale por la boca.

Empiece a concentrarse en su respiración. Inhale profundamente por su nariz y lentamente saque el aire por su boca. Cada vez que respire, sienta como todo su cuerpo se relaja...

Ahora, imagínese un paisaje, cualquier paisaje que desee, deje que su imaginación lo lleve a dicho paisaje. Entre a ese lugar, a ese mundo y déjese llevar por su imaginación...

Empiece a observar todo lo que hay a su alrededor. Preste atención a los aromas de dicho lugar e imprégnese de ellos, inhale, la fragancia de dicho lugar, respire la paz y tranquilidad de dicho lugar. Escuche los sonidos, el canto de los pajaritos que están volando cerca de Ud. Mire los colores de su paisaje, y de las flores a su alrededor, ¿qué colores hay?

Es un día hermoso, calido y agradable. La brisa nos acaricia suavemente las mejillas y nuestro cabello se mueve al compás del aire fresco.

Ahora comience a caminar lentamente observando todo a su alrededor, cada detalle de su paisaje.

De pronto le llama la atención el sol, expandiendo sus rayos a toda la naturaleza. El sol está radiante y no hay ni una nube en el cielo. Ahora sienta como los rayos calidos del sol llegan directamente a su cuerpo, inundándolo de luz y calor. Estos rayos le dan energía...

Disfrute por un momento la belleza de este paisaje… siéntese y disfrute de este momento... en su paisaje, lleno de paz y de tranquilidad… este lugar donde se siente protegido… tranquilo… relajado… este lugar donde no hay preocupaciones...

Ahora, prepárese para regresar a su mundo. Continúe respirando y empiece lentamente a mover su cuerpo para así abrir sus ojos.

Mi Paraíso Secreto

Póngase cómodo, ya sea sentado o acostado. Descanse sus brazos a los lados o sobre su regazo y evite cruzar sus piernas. Suelte la tensión de sus hombros... su espalda... su pecho... Permita que su cuerpo se sostenga cómodamente en la superficie donde está sentado o acostado...

Cierre los ojos... Respire profundamente por la nariz... sienta como su abdomen se expande...y deténgalo por 3 segundos... exhale o bote el aire por la boca....sienta como su abdomen se relaja...vuelva a su respiración normal. Repita.... "Respira".... “exhala”.... y respire normalmente. Otra vez más... "Respira"... “exhala”... y respire normalmente. Siga relajando su cuerpo, dejando sus músculos muy sueltos...

Concéntrese en su respiración, permitiendo que la entrada y salida de aire siga un ritmo natural...Permaneciendo profundamente tranquilo....(Pausa por unos 5 segundos)

Imagínese paseando por una pradera...Es un día claro...Sienta el calor del sol en su rostro y la suave brisa en su piel...

Llega a un sendero y comienza a caminar lentamente...se siente relajado y tranquilo...A la distancia huele un aroma delicioso...Lo sigue hasta encontrarse frente a una puerta de madera...El aroma viene de adentro....Abra la puerta y entra a ese lugar...De repente, está rodeado de flores de diferentes colores y formas, de olores por todos lados...También hay árboles llenos de frutas...Las flores y las frutas eran el aroma que la atrajo a este lugar...

Explore el interior de este lugar...continúe caminando...Mire los árboles gigantescos...Mire hacia arriba y coja una fruta...Al morderla, sienta su dulzura en la boca... Sienta la frescura del aire bajo la sombra de estos árboles...De pronto, escucha un sonido...Siga el sonido...Con cada paso lo escucha más fuerte... Es una cascada...Siéntese en la orilla y ponga sus pies en el agua tibia...Concéntrese en esta sensación...Se siente sumamente tranquilo en este paraíso... lleno de paz y tranquilidad (Pausa por unos 10 segundos)

Llegó la hora de regresar por el camino que lo trajo a este lugar...Antes de salir de aquí huela una vez más el aroma de las flores y los árboles...Camine hasta llegar a la puerta por la que entró...Ábrala y salga...

Recuerde que su paraíso lo espera en cualquier momento que usted desee regresar...

Ahora respire profundamente una vez más...exhale...Cuando esté listo, abra los ojos.

Relajándose Mientras Camina

Este ejercicio de relajación lo puede hacer en cualquier momento.

Concéntrese en su respiración mientras camina.

Se le recomienda que camine despacio cuando empiece a hacer este ejercicio.

Concéntrese en su respiración. Respire profundamente por la nariz y exhale lentamente por la boca. Una vez más, respire por la nariz y saque el aire por la boca.

Ahora que ya está más consciente de la forma en que respira, cuente cada paso que da mientras respira profundamente.

Inhale mientras camina y diga en su mente “1…2…3….” y ahora exhale dando tres pasos más “1…2…3…”. Nuevamente camine y respire profundamente…

Continúe contando sus pasos y respirando profundamente por la nariz y botando el aire por la boca. Todo su cuerpo está relajado. Continúe caminando y relajándose a la misma vez.

Relajándose Mientras Se Distrae

Este ejercicio de relajación lo puede hacer en cualquier momento o cuando esté pasando por un momento de estrés. Por ejemplo, cuando está esperando en cola. Para este ejercicio puede usar una fruta tal como una manzana o una imagen de una comida que le gusta y disfruta mucho (puede ser su pastel favorito, un plato de comida casera o una taza de té).

Preste atención a las señales de que está estresado (por ejemplo, sus músculos están tensos, su respiración está alterada).

Concéntrese en su respiración (puede hacerlo con los ojos abiertos o cerrados).

Respire profundamente por la nariz y exhale lentamente por la boca. Una vez más, respire por la nariz y saque lentamente el aire por la boca.

Ahora que ya está consciente de la forma en que respira, en los próximos 5 minutos, use la manzana o la
imagen que tiene en su mente para enfocarse en el presente.

Observe el color de la comida o fruta, su forma. Tóquela y note como se siente. Por ejemplo, si está imaginando su pastel favorito, observe sus diferentes colores, su sabor y olor.

Piense de donde vino esta comida. Si creció en la tierra y en que parte del mundo, o los pasos necesarios para prepararla.

Enfóquese en lo que está mirando, disfrute del presente. Disfrute del aroma de la comida antes de ponerla en su boca. Note su sabor y textura mientras la está masticando.

Es natural distraerse con otros pensamientos. Cuando esto ocurra, regrese al presente y enfóquese en lo tanto que está “disfrutando” de la comida.

Siga usando la comida o la imagen que tiene para mantener sus pensamientos en el presente, lo que está haciendo y en su respiración. No piense en lo que tiene que hacer después o en lo que ha hecho la semana pasada.

Respire profundamente por la nariz y exhale lentamente por la boca. Una vez más, respire por la nariz y saque el aire por la boca.

Note como se siente en este momento (su nivel de tensión, su respiración). Es importante estar en el presente y “practicar estar en el presente.”

Tomado y adaptado de:

Publicado por: Lic. Danara Cavalieri
Psicologo UCI-A

lunes, 12 de julio de 2010

Sobre una cama de UCI: una experiencia personal
Japón Ruiz, Diego
Enfermero. Hospital Universitario de Valme. Servicio Andaluz de Salud. Sevilla, España

A mi regreso a casa pensaba que nada volvería a ser como antes, al desconcierto de las facultades perdidas se sumaba el recuerdo de lo que supuso estar al otro lado de los cuidados, de ser paciente, de estar en manos de todos y recibir los cuidados de unos cuantos. Esta experiencia mía, se me hace mitad triste y mitad alegre pues si por una parte, me queda el recuerdo de mi paso por la UCI como hombre enfermo, cosa que no fue nada agradable, por otra me reconforta el pensar, primero que puedo contarlo y segundo haber conocido personas que hacen del cuidado en situaciones críticas el objetivo de su vida.

Vayan ante todo mis disculpas, por las malas pasadas de mi memoria, por aquellos detalles que el subconsciente guardó para sí y que se resiste a mostrar a pesar de todo, por las inexactitudes lógicas del que evoca vivencias que, por su contenido intimo y delicado, no siempre gusta recordar. Aún así vaya por delante mi disposición a dejar sobre estas líneas lo que para mí fue una de las experiencias más importantes de mi vida y quizás la que más repercusión ha tenido.

Para organizar un poco esta maraña de recuerdos, voy a estructurar mis palabras en cuatro partes, como nuestras sevillanas, que siendo cuatro y a pesar de llevar el mismo ritmo de la primera a la cuarta, cada cual tiene su cadencia, su mensaje y su porte substancialmente distinto.

Dicho esto, voy a empezar esta breve exposición siguiendo los cuatro momentos claves de mi paso por la unidad de cuidados intensivos.

La ruptura.

Habíamos dejado los planes ultimados para el día siguiente, primero pintaríamos el salón y luego las cenefas de la casa. Como podía imaginarme yo cuanto me iba a cambiar la vida en tan breve espacio de tiempo. Como antes de llegar la mañana siguiente se iba a romper de forma tan drástica, lo que hasta entonces había sido una existencia normal como la mía.

Aquella noche una legión de cuerpos sin rostros me rodeó en mi propia casa, en mi propia cama, situación que si bien yo la consideraba muy familiar, no acertaba a explicar que hacían allí o para que habían venido.
De lo poco que captaron mis ojos solo puede recordar una profusión de luces y esos cuerpos sin rostros a mi alrededor, con un cúmulo de voces que una y otra vez me decían:

-Diego, Diego. Responde.

Voces y más voces a mi alrededor, voces que yo escuchaba perfectamente pero que no acertaba a situar en ningún sitio. Voces a las que me hubiera gustado responder sino es por la sensación de inmovilidad que invadía mi cuerpo y que hacia imposible dar una respuesta. Pero mis oídos estaban abiertos y a pesar de mi ausencia yo les oía, claro que les oía. A pesar de que mis ojos no pudieran ver lo que pasaba.

¡Prepara la chispa, venga prepara la chispa!

Y yo pensaba ahora el médico esta pidiendo la descarga. Y posiblemente me vayan a quemar y bueno que puedo hacer, estaba acostumbrado a ver eso, pero nunca lo habían sentido en mis propias carnes, nunca me lo habían hecho a mí.

¡Atropina! Ahora una ampolla.

¡Puesta! Dijo otro.

Todo pasaba como un ritual conocido que a pesar de todo parecía como si poco o nada tuviera que ver conmigo. En pocos minutos me sentí dentro de una ambulancia y camino del hospital.

Alguien sin presentarse, seguía preguntándome como estaba. Y aunque una extraña sensación de inmovilidad me impedía dar una respuesta, me hubiera gustado hablarle, decirle que estaba muy bien, que estaba en la gloría y preguntarle dónde íbamos, aunque a decir verdad tampoco me preocupaba demasiado.

Estaba absolutamente tranquilo, sin temor alguno percibía desde mi cuerpo inmóvil como, paso a paso realizaban sobre mí una serie de maniobras como si se tratara de otra persona.

¿Diego te encuentras bien? Insistió

Me hubiera gustado responderle pero no encontraban la forma, ni la fuerza para hacerlo y por ello decidí que lo mejor era dejarme llevar. Al poco rato, cuando pude abrir los ojos por primera vez me encontré, situado en un sitio diferente, familiar pero muy diferente, rodeado de nuevas caras que yo suponía que eran enfermeras, enfrascadas en una rutina que yo casi podía predecir en cada momento. Así me encontré de la noche a la mañana y nunca mejor dicho arrancado de mi casa, de mi familia y de vida. Entregado a una situación y unas personas que por muy familiares que me resultasen no dejaban de ser extraños.

De enfermero a cocodrilo.

Durante mi estancia en la unidad ocupaba mi tiempo observando como se comportaban las personas de mi alrededor. Un día uno de los médicos de la unidad se acerco a mí y me dijo:

¿Estas haciendo de cocodrilo?

¿Cómo dice usted? Le pregunté.

Sí. Sonriendo me explico. Como veo que no pierdes detalle de lo que pasa en la unidad, que estas pendiente de todo lo que acontece aquí, pareces un cocodrilo al acecho dentro del agua, con los ojos bien abierto, preparado para observar cualquier acontecimiento que fuera significativo para mí.

Realmente estaba pendiente de todos y cada uno de los movimientos, de todas y cada una de las palabras, las reacciones. Porque uno no puede evitar hacerse multitud de preguntas extrañas que si no se responden, van creando en ti una especie de hueco que te arrastra a la búsqueda desesperada de una respuesta. Además las horas allí se hacían largas, terriblemente largas.

No entendía muy bien que hacía yo allí, encontrándome tan bien como me encontraba, no lo entendía, ni tampoco nadie me lo explicada, pero la evidencia no tardo en demostrarme que ni estaba tan bien como creía, ni saldría de allí tan pronto como pensaba.

Por ello, a falta de otro entretenimiento me dedicaba a observar lo que hacían, decían e incluso pensaban cuantos quedaban al alcance de mis sentidos.

A mi derecha una señora mayor se dializaba, debatiéndose entre la vida y la muerte con un hilo de vida entre sus labios. Yo seguía pensando. ¿Qué hago yo aquí? En el otro lado un hombre joven al que frecuentemente corrían las cortinas y se encerraban todos con él, supongo yo que para reanimarlo, porque en este caso todo se oía, incluso la más leve insinuación, por ello aunque no lo viera podía seguir la secuencia, discretamente desde mi observatorio.

En ocasiones preguntaba a médicos y enfermeras que era lo que me pasaba y ellos me decían que nada grave, como seguía preguntando con insistencia, un médico me respondió: Te ha dado una indigestión por una tortilla francesa. Yo pensaba estos no saben que yo soy ATS y que de sobra sé que no se trae a la gente aquí por estas nimiedades.

Ante tan pueriles contestaciones, me dispuse a buscarme aliados entre el personal con el fin de saciar mi curiosidad, pero estaban todos tan ocupados que no había tiempo para explicaciones. A pesar de todo a alguno se le escapó decirme que no sabían muy bien lo que yo tenía y por ello no podían ser demasiado explícitos a la hora de darme información, por lo cual yo seguía atento a todo lo que acontecía a mi alrededor.

Muchas veces intuía lo que iban a hacer, tanto conmigo como con mis compañeros porque, conociendo yo, como conocía los hospitales, sabía que el repertorio de comportamientos es tan corto que cualquiera puede adivinar lo que viene y yo así lo hacía.

Una noche el compañero de al lado se puso bastante mal, acudieron varias enfermeras y auxiliares, a través de la cortina podía casi ver la silueta de una de ellas, diligente con una voz y gesto seguro, empeñada en sacar a su enfermo para delante. Me causo tanta impresión, que una vez terminada la resucitación la llamé por su nombre, a pesar de no haberse presentado y dije: María, enhorabuena, creo que eres una extraordinaria profesional y lo has demostrado, la UCI debería contar con más gente como tu. Y la verdad era que yo me sentía mucho más seguro cuando ella estaba de turno.

Ella no contestó. Raramente cruzaba palabra.

Sólo me miro y continuo diligente realizando sus tareas. Aquella mirada llena de energía, seguridad y dulzura, decía más de lo que yo podía haber esperado escuchar de nadie. Pero no me dijo nada y continuó.

¿Por qué ese miedo a hablar a compartir emociones conmigo?

En esta unidad era frecuente el trasiego de enfermos, esto es, entraban y salían con bastante asiduidad. Diecinueve días dan para mucho y por delante de mí vi pasar a muchos compañeros de fatigas que tal y como ingresaban desaparecían. Cuándo preguntaba a donde fue el de la cama de al lado, la mujer que estaba frente a mí o dónde estaba el joven que entró después que yo. La respuesta, si la había, era siempre la misma han subido a planta. Como puede uno estar tan ciego para no darse cuenta de que le estaban mintiendo. Algo más tarde, una vez fuera de la unidad me enteraría del triste final de algunos de mis compañeros. Con lo que uno no puede evitar decir:

Jesús. Que cerca estuve.

Siempre le había tenido pánico a las vías centrales, no sabía como los enfermos podían soportar el dolor de introducirles esa cosa tan larga en las venas. Pero será que cuando uno esta mal no piensa más que en curarse, que cuando me dijeron de colocármelo yo mismo le indique la mejor vía de mi cuerpo con la esperanza de que sólo tuvieran que pincharme una vez. Así fue, las gruesas venas de mi brazo y la pericia de la enfermera de turno hicieron de ello una experiencia banal para mí.

Sin embargo una noche en la unidad. Un apuesto joven que iniciaba su andadura en la profesión, al observar que el suero no corría, se acercó a mí y manipulando el sistema dijo: Tengo que cambiártelo porque esto no corre.

Yo le dije: Por favor si no corre intenta primero quitar la obstrucción y sino luego me vuelves a pinchar que me da pánico solo pensarlo.

Pero es que vas a tener miedo. Me dijo.

Como si los hombres no pudiéramos tener miedo al dolor.

Al poco se presenta el compañero con el médico residente. ¿Porqué siempre buscamos apoyarnos en la autoridad del médico para hacer lo que creemos que debemos hacer? Pues este va y me dice: hombre Diego no te hagas el paciente difícil que nosotros te vamos a cambiar el suero.

Yo intente en vano explicarle, pero no sirvió de mucho. Nada, nada que vamos a cogerte la vía. Intente hablarle y solo me dijo te estás quieto vale. Cuando se disponía a iniciar la faena le dije: mira tu quieres que yo me este quieto verdad. Pues bien antes de tocar nada llama a Antonio a la otra unidad, me veía ridículo negociando mi propia rendición delante de aquel jovenzuelo pero al fin accedió.

Conocía a Antonio sabía de su experiencia y puse en él todas mis esperanzas. Cuando le vi entrar una sensación de tranquilidad me invadió de momento. Antonio era hombre seguro aunque de pocas palabras, llego, me escuchó, observó y con un sencillo procedimiento el suero volvió a correr.

Las otras barreras.

De todo es sabido que existe una tendencia natural a ordenar y clasificar acontecimientos personas, palabras, de ello nos da buena cuenta la ciencia y el científico con sus interminables taxonomías. Ello nos permite comprender mejor la realidad y hacerla más asequible y doméstica, Pues bien en mi experiencia no cedí a la tentación de clasificar al personal de la unidad según la relación que estableciera con este paciente observador.

Soy consciente de que la idea no es demasiado original, la enfermera Kirbys en 1982 realiza en su tesis doctoral sobre la relación de la enfermera con el paciente quirúrgico un primer conato de clasificación. La mía bastante menos pretenciosa solo trata de exponer los prototipos de personas cuya relación causó en mi un impacto más fuerte. Con palabras o sin ellas.

La dulzura.

Representa a ese tipo de enfermera que se dirige a ti, te saluda, se presenta, y te pregunta tu nombre- eso a pesar de que ya lo sabía por la historia- pero prefiere que tu se lo digas y así establecer un poco de comunicación contigo. Son por lo general buenas profesionales que se interesan por ti e intentan indagar en tus preocupaciones. Sabes que puedes contar con ellos en todo momento porque te lo dicen y demuestran con sus actos, nunca tienen prisa cuando hablan contigo. En este sentido nunca podré olvidar una de las pocas enfermeras que tuvo nombre propio para mí. Cuando llegué, me abordó y me dijo:

Hola soy Mari Luz, si necesitas algo puedes llamarme cuando quieras.

Creo que desde aquel momento un gran lazo afectivo se estableció entre esa enfermera y yo, como si su mano permaneciera tendida siempre y en todo momento a la espera de que yo la tomara.

Las superactivas.

Estas son enfermeras en movimiento, inquietas como ellas mismas, yo no les veía ni un momento de inactividad, y cuando lo tenían, parece que tuvieran que esconderse en la salita, fuera de nuestra vista, como si charlar un ratito con los enfermos sin hacer otra cosa estuviera mal considerado. No eran malas profesionales, pero no puedo ocultar que su continua actividad, esa actividad que le impedía cruzar una mirada conmigo, o decirme una palabra, me inquietaba constantemente y además me sugería una inseguridad terrible, inseguridad, por no conocer todas las respuestas a posibles preguntas que pudiera formularles. Tuve que investigar sus nombres, para poder llamarlas si las necesitaba, o en casos de cierta prisa llamarla con el genérico de enfermera, enfermera lo que me hacía sentir ridículo, verdad, yo llamando a mis compañeras enfermera porque no conocía su nombre.

La habladora.

En muchos casos se presenta como un autentica salvadora, con explicación para todas las preguntas y argumento para todas las cuestiones, no llegué a conocer su nombre aunque si cuando me refería a ellos lo hacía por alguna cualidad que lo hacia inconfundible, el de la barba, la del pelito corto, ni las tarjetas ni una presentación me dieron otra opción que esa, pero no porque no hablaran, si que hablaban, y mucho pero siempre eché en falta algún mensaje en sus palabras. Delante de ellos tenía la sensación de que tienen la lección bien aprendida y si le cortas no van saber seguir, por eso tienen que hablar y hablar y hablar sin parar, aunque al final no te digan nada.

Con estos son sus explicaciones las que valen, son sus historias las que prevalecen, sus pronósticos los que predominan. Eso sí, si consigues meter baza y puedes por fin preguntar lo que te van a hacer al día siguiente, rápidamente te dirá: por eso no te preocupes, eso no es nada, y así te dejará sumido en la más supina incertidumbre, exactamente igual que estabas. Lo que sientes es que no te escucha, que supone lo que sabes y lo que quieres y esa tiranía verbal en la mayoría de los casos te deja profundamente enojado.

Algo se muere en el alma.

Realmente algo se muere en el alma de la familia cuando un ser querido esta en la UCI. Frecuentemente he oído decir a compañeras, lo mejor de trabajar en la unidad es no tener familiares dentro. Pues bien es cierto que los familiares no están como en las plantas continuamente dentro. Sin embargo, debemos tener presente que si la relación con la familia es más efímera también estas interacciones suelen tener una mayor intensidad. Y esto es algo que bastantes veces olvidamos.

Una de mis preocupaciones fundamentales en la unidad era la forma en la que mi enfermedad estaría afectando a mi familia, como lo estarían pasando mis familiares al otro lado de la mampara, allí en aquella sala a la que se llamaba por teléfono, normalmente para realizar los más tristes comunicados. Muchas veces les había dicho que se fueran a dormir a casa, que yo estaba bien. De lo que yo no era consciente es de que ellos nunca se irían a casa dejando una parte de ellos en aquella unidad.

Pues bien estando yo enfrascado en estas divagaciones echo en falta la llegada de mi mujer a la unidad, cuando pregunté por ella, nadie supo darme una respuesta mínimamente aceptable. Mas tarde me enteré que una de las enfermeras había considerado que las visitas no me hacían bien, la compañera no supo o no tuvo el aplomo suficiente para abordar el tema con mis familiares y solucionar un exiguo problema de comunicación. Buscó a un médico para que se lo dijera a mi mujer y no volviese a entrar. Aun después de pasar algún tiempo no puedo evitar sentirme bastante contrariado por el hecho de que alguien de mi profesión no fuera capaz de abordar un problema y hablar claro.

Al final salí de la unidad, igual que entré sin saber cual fue la causa que me tuvo allí, en aquel espacio de cristal casi un mes de mi vida.

Publicado por: Lic. Ender Catanese 
Coordinador Psicologo UCI-A

miércoles, 7 de julio de 2010

Plantilla de enfermería y resultados en el cuidado crítico:
Una revisión concisa.
Nurse staffing and patient outcomes in critical care:
A concise review
Daleen Aragon Penoyer, PhD, RN, CCRP, FCCM

Diferentes estudios realizados durante las últimas décadas han demostrado una asociación entre la estructuración del staff de enfermería y la sobrevida de los pacientes. La mayoría de los estudios han sido realizados en unidades de cuidados intensivos generales.

Este estudio consistió en revisar la literatura para evaluar, sí las características del staff de enfermería en una UCI mejora la sobre vida de los paciente.

El estudio se realizó revisando la literatura médica y de enfermería.

Staff de enfermería e infecciones:

11 trabajos tenían como objetivo principal la evaluación de las infecciones en relación con el staff de enfermería y el egreso de los pacientes. Dos estudios evaluaron complicaciones, cinco evaluaron la contaminación de otros pacientes y cuatro evaluaron tipos específicos de infección. Uno de los meta análisis evaluados encontró una reducción de un 30% del riesgo de infecciones nosocomiales cuando en la unidad existía mayor número de personal de enfermería profesional. El incremento del staff de enfermería se asocia a una reducción del riesgo de infección en aproximadamente 1/3 y permitió evitar 26.7% de las infecciones en la UCI.

Staff de enfermería y mortalidad

Algunos de los estudios revisados demostraron una tendencia a la asociación entre el número de enfermera(o)s y la mortalidad. Sin embargo seis estudios no demostraron esta asociación

Cuatro estudios evaluaron la relación entre el staff de enfermería y las complicaciones postoperatorias. Todos demostraron que la reducción del staff de enfermería se asoció con mayores complicaciones postoperatorias.

Staff de enfermería y extubaciones accidentales:

Algunos estudios demostraron que la relación de una enfermera por paciente resultó en 51% menos de extubaciones involuntarias.

La mayoría de los estudios evaluados mostraron una tendencia a la asociación entre un staff de enfermeras reducido y la evolución negativa de los pacientes

Recomendaciones

La lección obtenida de estas revisiones puede ser utilizada para guiar a los lideres de enfermería en la planificación. Aun cuando el número de enfermeras (o) para brindar la mejor atención no esta claramente determinado. Los managers deben planificar un staff de enfermaría que se ajuste lo mejor posible a los requerimientos de acuerdo a las necesidades y seguridad de los enfermos. Deben considerarse las condiciones de los pacientes, así como sus necesidades de cuidado y tratamiento. La complejidad del cuidado así como las posibilidades de complicaciones que pueden requerir de mayor cuidado.

Crit Care Med 2010; 38:1521–1528)

Resumen Enviado por: Dr. Gabriel d´Empaire
Jefe de la UCI. Hospital de Clínicas Caracas

viernes, 2 de julio de 2010

El delirio como predictor de deterioro cognitivo a largo
 plazo en supervivientes de una enfermedad crítica
Delirium as a predictor of long-term cognitive impairment in survivors of critical illness
Timothy D. Girard, MD, MSCI; James C. Jackson, PsyD; Pratik P. Pandharipande, MD, MSCI; Brenda T. Pun, MSN; Jennifer L. Thompson, MPH; Ayumi K. Shintani, PhD, MPH; Sharon M. Gordon, PsyD; Angelo E. Canonico, MD; Robert S. Dittus, MD, MPH; Gordon R. Bernard, MD; E. Wesley Ely, MD, MPH
Delirium, an acute form of brain dysfunction.
Aun cuando se han logrado importantes avances en la reducción de la mortalidad de los pacientes críticos, los pacientes que se recuperan generalmente no recobran su estado cognitivo ni funcional previo. Seis de cada diez pacientes que sobreviven en la UCI persisten con algún daño cognitivo significativo por meses o años. Generalmente, estas alteraciones como demencia adquirida o alteraciones cognitivas, reducen la calidad de vida e incrementan los costos. Al mismo tiempo, el número de pacientes que requieren de cuidados intensivos aumenta cada año, con lo cual los problemas cognitivos secundarios a la hospitalización en Cuidados Intensivos se ha transformado en un grave problema de salud publica en los Estados Unidos. En tal sentido es de gran importancia determinar los factores de riesgo que sirven de predictores de este tipo de complicaciones.
El objetivo de este estudio fue evaluar si la duración del delirio en las unidades de cuidados intensivos es un predictor independiente de deterioro cognitivo prolongado. El estudio realizado fue de tipo prospectivo de cohorte, en pacientes sometidos a ventilación mecánica, quienes fueron evaluados diariamente para detectar estados de delirio. Posteriormente, luego de ser egresados, fueron evaluados cognitivamente a los 3 y 12 meses.
Resultados: el estudio demostró que en pacientes sometidos a ventilación mecánica, la duración del delirio (el cual es una condiciones potencialmente modificable) estuvo independientemente asociada con deterioro cognitivo prolongado, lo cual se ha transformado en un problema de salud publica en pacientes egresados de la UCI
Crit Care Med 2010; 38:1513–1520

Resumen Enviado por: Dr. Gabriel d´Empaire
Jefe de la UCI. Hospital de Clínicas Caracas